Coronas Dentales

Una corona es una cubierta con forma de diente que se coloca sobre un diente dañado o descolorido para restaurar su fuerza, forma y apariencia. Una vez colocada, cubre todo el diente visible por encima de la línea de la encía, así que resuelve problemas demasiado grandes para un empaste, mientras mantiene intacta la raíz y la estructura sana debajo. Es una de las formas más confiables de proteger un diente debilitado de más daño y evitar que se pierda, devolviendo la función completa sin que nadie note la diferencia con tus dientes naturales.

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¿Cuándo necesitas una corona?

  • El diente está severamente dañado, desgastado o descolorido
  • El diente necesita refuerzo adicional después de una endodoncia
  • Quieres cubrir y proteger un implante dental

Eligiendo el material de tu corona

Ofrecemos tres opciones, cada una adecuada para necesidades distintas. Verás y aprobarás la forma y el tono antes de que se fabrique la corona.

Zirconio

La opción más resistente y completamente libre de metal, así que nunca aparece una línea gris en la encía. Soporta bien la masticación fuerte, lo que la hace una buena opción para las muelas, y el zirconio moderno también puede lucir lo suficientemente natural para los dientes frontales. Una buena elección si aprietas los dientes o tienes alergia al metal.

Porcelana fundida sobre metal

Muy duradera y resistente a los astillados, adecuada tanto para dientes frontales como posteriores. La desventaja: la base de metal por debajo puede notarse como una línea oscura en la encía con el tiempo, sobre todo si tus encías se retraen.

Porcelana pura

La opción de aspecto más natural, ideal para los dientes frontales donde la apariencia importa más. No es tan resistente como el zirconio o la porcelana fundida sobre metal, pero es una excelente opción si tienes alergia al metal o buscas el resultado más natural posible.

Cuidando tu corona

Una corona protege el diente que tiene debajo, pero igual necesita cuidado. Cepíllala y usa hilo dental alrededor de ella con normalidad, evita morder alimentos muy duros como hielo o caramelos duros, y si aprietas los dientes por la noche, un protector nocturno ayudará a que dure más. Con buen cuidado, una corona puede durar muchos años, aunque el tiempo depende del material y de qué tan bien se cuide.

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¿Crees que un diente necesita una corona? Agenda una cita y lo evaluamos, y te explicamos cuál material es el indicado para tu caso.